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Cáncer de cuello uterino

VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO El cáncer es la segunda causa de muerte en la Región […]

Categoría Autor

Labymed

Publicado

junio 9, 2020

VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

El cáncer es la segunda causa de muerte en la Región de las Américas.

En las mujeres, el cáncer cervicouterino es la principal causa de muerte por cáncer en once países y es la segunda causa de muerte en otros doce. El cáncer cervicouterino está causado por la infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual. El cáncer cervicouterino se puede prevenir mediante la vacunación contra el VPH y también con el tamizaje y el tratamiento de las lesiones precancerosas. Es posible tratarlo eficazmente si se diagnostica en sus fases iniciales.

Los tipos 16 y 18 del VPH son los más prevalentes, responsables de aproximadamente 70% de todos los casos de cáncer cervicouterino. Dado que la infección por el VPH también causa otros cánceres (de ano, orofaringe, pene, recto, vagina y vulva), las estrategias de prevención también contribuirán a la reducción de estos otros cánceres relacionados con el VPH. Para prevenir eficazmente el cáncer cervicouterino se han desarrollado y probado nuevos enfoques y tecnologías, como las vacunas contra el VPH, las pruebas de detección del VPH3 y un enfoque basado en el tamizaje y tratamiento. Estos compromisos se han reforzado en otros tres planes de acción de la OPS para la Región: en el 2013, el Plan de acción para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles (documento CD52/7, Rev. 1), que incluye medidas para mejorar el tamizaje del cáncer cervicouterino.

La prueba de Papanicolaou sigue siendo la prueba más frecuente, aunque existen retos que siguen impidiendo en muchos países que los servicios de tamizaje sean eficaces, como las dificultades para integrar estos servicios de tamizaje en programas contra la infección por el VIH y las ITS, las pruebas de escasa calidad, las grandes demoras hasta que se dan los resultados a las mujeres, la escasa cobertura poblacional y el tratamiento insuficiente de seguimiento. A pesar de que la prueba de detección del VPH es una prueba mucho más eficaz para detectar a las mujeres que corren el riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino, no se la ha incorporado de forma generalizada a los programas de tamizaje, y solo nueve Estados Miembros han informado haber introducido esta prueba. En estos países se ha generado evidencia pertinente que indica que en los entornos donde los recursos son limitados es viable hacer la prueba de detección del VPH, que esta prueba detecta más casos de esta enfermedad que la prueba de Papanicolaou tradicional, y que el uso de esta estrategia puede mejorar considerablemente las tasas de cobertura del tamizaje y de tratamiento.

Varios factores hacen difícil que mejore la cobertura: la mayoría de los programas de tamizaje no están organizados, están disponibles principalmente en las zonas urbanas y se basan en la prueba de Papanicolaou, que ha demostrado tener una sensibilidad baja — sobre todo en entornos con recursos limitados— y requiere múltiples consultas. Sin embargo, el tamizaje por sí solo no es suficiente para prevenir el cáncer cervicouterino. Es necesario el tratamiento de seguimiento de las mujeres con resultados anormales en las pruebas de tamizaje, pero se ha informado que es muy bajo en la mayoría de los países de la Región, y sigue constituyendo un reto.

PLAN DE ACCIÓN

En este plan se vislumbra un futuro en el que se haya eliminado el cáncer cervicouterino como problema de salud pública, como resultado del acceso universal a servicios de salud sexual y de prevención de las ITS (infecciones de transmisión sexual) , a las vacunas contra el VPH, a servicios eficaces de tamizaje y tratamiento de las lesiones precancerosas, al tratamiento del cáncer cervicouterino de tipo invasor y a los cuidados paliativos. En él se prevé que todas las mujeres y niñas —independientemente de su edad, raza, etnia, situación socioeconómica, estado serológico con respecto al VIH o discapacidad— tendrán acceso oportuno a servicios de prevención, atención y tratamiento del cáncer cervicouterino de calidad, para que puedan vivir con buena salud durante toda su vida y disfrutar de los derechos humanos relacionados con la salud. Se hace un llamamiento a la facilitación del diálogo, a la ejecución de las herramientas y los recursos de la OPS/OMS relativos al cáncer cervicouterino (anexo B), y a la promoción de sinergias y la coordinación de esfuerzos con iniciativas ya existentes de los asociados, incluido el Plan de prevención y control del cáncer cervicouterino para América del Sur de la RINC.

LINEAS ESTRATÉGICAS DE ACCIÓN

Mejorar el tamizaje del cáncer cervicouterino y el tratamiento de las lesiones precancerosas mediante estrategias innovadoras.

Una mejor organización de los programas contra el cáncer cervicouterino favorece el aumento de la cobertura de la vacunación y el tamizaje, y contribuye a un mayor seguimiento de las mujeres con resultados anormales en las pruebas de tamizaje; todo esto hace que aumente el impacto sobre la incidencia de cáncer cervicouterino y la mortalidad por esta causa.

Fortalecimiento de los sistemas de información de salud integrales que permitan la generación y el seguimiento de datos de los programas contra el cáncer cervicouterino a lo largo del proceso continuo de los servicios de prevención, atención y tratamiento, desde una perspectiva programática, a fin de incluir la información sobre la cobertura de la vacunación contra el VPH, la cobertura del tamizaje del cáncer cervicouterino y las tasas de tratamiento con un mayor grado de detalle de los datos por grupo etario y variables de equidad, así como la creación o fortalecimiento de los registros de cáncer poblacionales que produzcan regularmente informes actualizados sobre la incidencia y la mortalidad, en los que se incluyan datos sobre el cáncer cervicouterino y otros cánceres relacionados con el VPH

Mejorar el acceso a los servicios de diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos del cáncer.  

El cáncer cervicouterino puede prevenirse haciendo el tamizaje de las mujeres asintomáticas del grupo etario destinatario que corren el riesgo de contraer cáncer cervicouterino y proporcionando tratamiento a todas aquellas en las que se hayan detectado lesiones precancerosas. El objetivo es someter a tamizaje a la mayor proporción posible de mujeres destinatarias según las directrices nacionales y garantizar el abordaje adecuado de todas aquellas que tengan resultados anormales en las pruebas. Las estrategias para establecer con éxito este vínculo crucial entre el tamizaje y el tratamiento incluyen tanto el enfoque clásico de “tamizaje, diagnóstico y tratamiento” como también el enfoque de “tamizaje y tratamiento” o “tamizaje, triaje y tratamiento”. Se dispone de varias pruebas de tamizaje eficaces, incluidas las pruebas de detección del VPH, la inspección visual con ácido acético (IVAA) y la citología. Entre las opciones para tratar las lesiones precancerosas se encuentran.

Sin embargo, siempre que sea viable se recomienda hacer la prueba de detección del VPH, dado su desempeño superior. Para fortalecer los servicios de tamizaje y de tratamiento de las lesiones precancerosas, será necesario lo siguiente:

1. Examinar o actualizar los protocolos de tamizaje y tratamiento de las lesiones precancerosas para conseguir que se basen en la evidencia más reciente, sigan las recomendaciones y normas éticas de la OMS y se adapten a las necesidades de las poblaciones prioritarias, incluidas las mujeres con infección por el VIH que necesitan un tamizaje más frecuente. La edad de la población destinataria puede variar en diferentes entornos y debe determinarse teniendo en cuenta la probabilidad de llegar al mayor grupo de mujeres, centrándose en las del grupo de 30 a 49 años y ampliando a grupos de menor y de mayor edad a medida que los recursos lo permitan, con miras a lograr la máxima cobertura.

2. Considerar la manera de prestar los servicios de tamizaje y tratamiento con menos consultas a los servicios de salud, para reducir la pérdida de contacto en la atención de seguimiento y potenciar al máximo el impacto sobre la mortalidad por cáncer cervicouterino.

3. Fortalecer la prestación integrada de servicios para abordar mejor la salud de la mujer, la salud sexual y reproductiva, la coinfección por el VIH y la prevención del cáncer y de otras enfermedades no transmisibles. Este enfoque incluye ofrecer y realizar las pruebas de detección del VIH y el asesoramiento respecto a la infección por el VIH en servicios de tamizaje del cáncer cervicouterino, así como la realización de pruebas de detección del VPH en los servicios de salud sexual y de prevención, atención y tratamiento de la infección por el VIH y las ITS, con el propósito de prestar servicios de tamizaje y de salud sexual más integrales, centrados en la persona y mejor integrados.

Mejorar el acceso a los servicios de diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos del cáncer

El diagnóstico certero y el tratamiento rápido y adecuado —incluidos la atención rehabilitadora, el alivio del dolor y los cuidados paliativos— pueden reducir la mortalidad y mejorar los resultados y la calidad de vida de las mujeres con cáncer cervicouterino. Los servicios de patológica son esenciales para analizar con exactitud y orientar el diagnóstico, el tratamiento y el abordaje de la salud de la mujer. Entre las opciones de tratamiento del cáncer cervicouterino se encuentran el tratamiento quirúrgico y la radioterapia con o sin quimioterapia.

Reconociendo la necesidad de reducir y eliminar el flagelo de esta enfermedad, que es prevenible mediante la vacunación contra el VPH, el tamizaje y el tratamiento de las lesiones precancerosas, y que es curable si se detecta en las fases iniciales

Descarga plan de acción

 

Fuente: Esta información se obtuvo del PLAN DE ACCIÓN SOBRE LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DEL CANCER CERVICOUTERINO 2018-2030, el cual puede descargar abajo